tR
LA GRACIA DEL PERDON

Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”
Cuantos de nosotros tenemos un lugar en nuestra casa donde guardamos cosas que las tenemos “por las dudas”, tal vez pasaron años y nunca le diste utilidad a eso. Las tenemos porque creemos que les podemos dar un uso y lo único que hacen es terminar robándonos un lugar que podría ser útil para otras cosas que son importante realmente.
Hay veces que en nuestro corazón guardamos cosas que no son útiles, deseos de venganza, recuerdos amargos, cosa que son tristes y por lo tanto también tenemos atrapadas a las personas que nos dañaron y no podemos tener lugar para la bendición que Dios quiere darnos al tener tanto lugar ocupado con resentimiento.
Si uno quiere recibir las cosas que Dios tiene para brindarle tiene que sanar su corazón, liberar el espacio y el lugar que está siendo ocupado por los daños ocasionados por terceros.
La gracia del perdón.
Nosotros hemos sido perdonados de nuestros pecados por Gracia divina, no fue algo que nos llegó de parte del Señor porque le caímos bien, o por nuestros deseos de hacer bien las cosas, sino que fue por puro amor.

Dice la Biblia que tengamos cuidado, que no sea que alguno deje de alcanzar la Gracia del Señor, por brotes de raíces de amargura.

Jesús en la conocida oración para nosotros el “Padre nuestro” dijo: Lucas 11 “Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben”

Esta es la gracia que hemos recibido la del perdón. Somos perdonados no por merecimientos, sino por gracia. Así quiere el Señor que perdonemos también, no por méritos, sino por “Gracia”.

El beneficio del perdón
Pensamos que al perdonar le estamos haciendo un beneficio para el otro. Pero cuando perdono el mayor beneficio es para mí. Soy yo el que gana. Soy yo el que sale triunfador en el perdón.

Alguien que no perdona es contaminante.
La Biblia dice que muchos pueden ser contaminados.
Una persona con dolor en el corazón, difícilmente sepa llevar ese dolor solo.
Una persona herida y con raíces de amargura, termina transmitiendo dolor en otras personas. Ya sea hiriendo o contagiando.
Alguien fue maltratado en el corazón, busca que otros sientan ese dolor, aún inconcientemente es impulsado al daño emocional de otras personas.

En el libro de Lucas 17, encontramos a Jesús hablando del perdón, y nos dice que es imposible que las ofensas, los tropiezos no vengan.

Siempre vas a ser atacado, con intensiones serias de ser lastimado. En algún lugar alguna persona tiene preparado un dardo específico para tu vida emocional, un castigo, una herida seguramente querrá entrar a tu vida. Jesús nos advirtió todo esto. Por eso tenemos que tener la convicción para el día cuando esas ofensas vengan nosotros estemos firme en lo que el Señor nos pide, que es perdonar.

Tres asuntos fundamentales.  

  1. Reconocer el dolor. Si hay algún daño en el corazón, hay que saber reconocerlo, de donde y porque vino, cuales son las palabras que causaron el dolor y de parte de quien vinieron.
  2. Rechazarlo. El dolor busca hacer raíces, estancarse, tomar deseo de venganza y permanecer por generaciones si es posible. Tiene que haber una fuerte decisión para rechazar esa amargura, antes que se vuelva parte de la vida cotidiana.
  3. Perdonar. No es la parte más fácil seguramente para alguno, pero no es imposible, no es una decisión que tiene que nacer en el sentimiento, porque ellos están dañados; esta decisión debe nacer en la razón. El espíritu Santo es quien puede guiarte y acompañarte en este proceso de transformación y limpieza.

"Vamos juntos a la cima"
Pastor Ariel Monzón
contacto@arielmonzon.com

Volver 
egion3